Luego, se dieron cuenta que estos espacios estaban generando otro tipo de relaciones y formas de compartir dentro de cada vereda, por lo tanto decidieron buscar otras actividades como películas para proyectarlas en tipo cine, en las escuelas, estas películas eran mexicanas e infantiles, generalmente cómicas o de drama, pero que hacia divertir a todos los que asistían. Esto se llevo a cabo en una época, donde recientemente habían puesto la luz, en espacios comunitarios, y no en el domicilio de cada familia, por lo tanto la mayoría de los hogares campesinos no tenían televisión en sus casas.
Paralelo a esta actividad unos de los integrantes, originario de la vereda de Belén, con su familia y amigos de Bogotá (compañeros del trabajo que sabían de plomería y otros oficios de construcción) y de la vereda, comenzaron a construir un polideportivo para la escuela, debido a que consideraban muy importante mejorarle el espacio a los niños, pero también propiciar otras actividades como las deportivas para que tuvieran otros espacios de compartir.
En la inauguración de esta cancha, se realizó un campeonato de microfútbol, baloncesto, tejo y rana, invitando a varias veredas vecinas para que participaran. De este evento surgió la idea de hacer unos juegos inter-veredales campesinos. Esta actividad duro alrededor de 8 años, logrando un reconocimiento no solo municipal, sino institucional.
Sin embargo, esta organización no solo se quedo con los juegos, sino que quisieron revivir la tradición de los abuelos, quienes tomaban el “camino real de los Virreyes” para dirigirse a las ciudad de Bogotá; este camino no solo comunicaba a este municipio con la capital sino a todo el oriente de Cundinamarca y del país. Por esta razón ha sido una caminata muy significativa para todas las personas que asisten porque es el reconocimiento de la historia que hace parte de lo que son y de donde son.